Porcentajes y problemas · Guía de Eqora

Tareas de porcentajes: precio antes del descuento

El precio rebajado no representa el cien por cien original. Identifica la parte restante, invierte su factor y comprueba el resultado.

Hombre adulto con chaqueta verde lima comparando una bandeja y un cuenco de piedras de vidrio azul en una tienda de acuarios

Una tarea pide el precio antes del descuento: un artículo cuesta 72 € después de una rebaja del 20 %. Calculas el veinte por ciento de 72, lo sumas y obtienes 86,40 €. Las operaciones están bien hechas, pero la respuesta es incorrecta. La rebaja era un porcentaje del precio original desconocido, no del precio final, que es menor. Debes reconstruir el cien por cien a partir del ochenta por ciento que queda.

Primero entiende la relación matemática; después utiliza una aplicación para revisar tu razonamiento. Calcularemos el precio inicial, explicaremos por qué falla esa suma y veremos qué cambia con dos descuentos o un vale de importe fijo. Luego seguirás un recorrido con Eqora: captar el enunciado completo, comprobar los pasos, plantear una duda concreta y resolver un ejemplo parecido por tu cuenta. Los precios son ejemplos didácticos inventados, no ofertas actuales ni recomendaciones de compra.

Eqora publica esta explicación como apoyo al aprendizaje, no como sustituto de tu trabajo en un examen ni como garantía de aciertos o notas. Revisa el enunciado, la notación, los supuestos y el resultado. Las fotografías representan la relación entre una parte y el total: ni las piedras ni los tamaños de los recipientes indican porcentajes medibles. Los datos válidos son los del problema.

El precio antes del descuento representa el cien por cien

Antes de operar, identifica qué significa cada dato. Los 72 € son el precio después de la rebaja, el veinte por ciento es la parte descontada y P es el precio original que buscas. Ese precio original corresponde al 100 %. Al quitarle un 20 %, queda un 80 %. Por tanto, 72 € equivalen al ochenta por ciento de P, no al veinte por ciento descontado.

El material del CIMT sobre porcentajes inversos distingue el precio original del precio rebajado y utiliza el factor restante. Conserva esa referencia al interpretar el ejercicio. Si conocieras P y te pidieran el precio rebajado, multiplicarías por 0,8. Aquí conoces el precio rebajado y buscas P: necesitas deshacer la multiplicación, no aplicar otra rebaja.

Escribe la relación: precio original × parte restante = precio final. Mantén las unidades monetarias y distingue el factor 0,8 de una cantidad de dinero. La foto recuerda que parte y total difieren; no cuentes las piedras para deducir un porcentaje que solo aporta el enunciado.

Manos de una persona adulta pasando piedras de vidrio azul de una bandeja transparente a un cuenco blanco sobre un mostrador oscuro
La parte restante pertenece a un total original. La imagen no contiene datos numéricos.

Divide entre el factor restante, no entre la rebaja

Convierte el ochenta por ciento en decimal: 80 ÷ 100 = 0,8. La ecuación es 0,8P = 72. Al dividir ambos lados entre 0,8, obtienes P = 72 ÷ 0,8 = 90. El precio original era 90 €. Compruébalo en el sentido habitual: el veinte por ciento de noventa es dieciocho, y 90 − 18 = 72. La comprobación confirma también que interpretaste correctamente el dato.

Para una rebaja del r por ciento, el factor que permanece es 1 − r/100. Si ese factor no es cero, divide el precio final entre él. En una rebaja ordinaria inferior al cien por cien, el factor está entre cero y uno. Dividir un precio positivo entre ese número lo aumenta, justo lo que esperas al recuperar un precio anterior más alto. Explica el factor antes de introducirlo en la calculadora.

Dividir 72 entre 0,2 trataría los 72 € como el importe descontado, algo que el problema no dice. Dividir entre ochenta sin otro paso confundiría ochenta con ochenta por ciento. Con porcentajes enteros, usa 72 ÷ 80 × 100 e identifica qué representa cada resultado intermedio.

Sumar el veinte por ciento usa una base distinta

El veinte por ciento de 72 € son 14,40 €. Al sumarlo obtienes 86,40 €, pero la rebaja original sobre 90 € era de 18 €. Las cantidades difieren porque las bases son diferentes. Un mismo porcentaje aplicado a un precio menor produce un importe menor. Por eso quitar y añadir la misma tasa no son operaciones inversas cuando cada tasa se calcula sobre un total distinto.

Comprueba la propuesta de 86,40 €: 86,40 × 0,8 = 69,12, que no coincide con 72. Esa discrepancia revela el error sin depender de una intuición. Para volver de 72 a 90 hay que sumar 18, equivalentes al veinticinco por ciento de 72. El factor inverso es 1 ÷ 0,8 = 1,25: deshacer una rebaja del veinte por ciento exige un aumento del veinticinco por ciento sobre el precio reducido.

No memorices otra pareja de porcentajes. Conserva la ecuación original y deshaz su operación. Si alguien propone sumar el descuento, pregunta qué importe monetario se conoce. Sumar 18 € sería correcto; sumar el veinte por ciento de la base equivocada no lo es. La letra P mantiene visible la referencia de la rebaja.

Una mano señalando dos cuencos de vidrio de distinto tamaño con piedras azules junto a un acuario
La misma tasa aplicada a bases distintas produce importes diferentes.

Comprueba mediante el uno por ciento o una fracción

Puedes organizar la misma relación por proporcionalidad. Si el ochenta por ciento vale 72 €, el uno por ciento vale 72 ÷ 80 = 0,90 €. Entonces el cien por cien vale 0,90 × 100 = 90 €. Dividir entre ochenta encuentra el valor de un punto porcentual del precio original, no el precio completo. Multiplicar después por cien reconstruye el total. Escribe esas etiquetas para que el procedimiento tenga sentido.

Otra posibilidad es reconocer que el 80 % son cuatro quintas partes. Si cuatro quintos de P valen 72 €, un quinto vale 18 € y cinco quintos valen 90 €. Con una rebaja del 25 % y un precio final de 63 €, quedan tres cuartas partes. Un cuarto vale 21 € y el total vale 84 €. Comprueba: 84 × 0,75 = 63. La fracción facilita el cálculo cuando el porcentaje es familiar.

Ambos recorridos utilizan la parte restante, no automáticamente la tasa impresa de descuento. Sirven para comprobar la interpretación y no son trucos desconectados. Si el porcentaje resulta incómodo, el factor decimal puede ser más sencillo. Conserva la precisión hasta el final y respeta la instrucción de redondeo. Un dato de un recibo redondeado a céntimos puede no identificar un único precio anterior exacto; no lo confundas con una igualdad exacta del ejercicio.

Dos descuentos o un vale cambian la cadena de operaciones

Si se aplica primero un veinte por ciento de rebaja y después un diez por ciento sobre el precio ya reducido, la relación es final = P × 0,8 × 0,9 = 0,72P. Un precio final de 72 € corresponde a un precio original de 100 €. El descuento conjunto es del veintiocho por ciento, no del treinta. La comprobación por etapas es clara: cien pasa a ochenta y después a setenta y dos.

Un vale de importe fijo no es otro factor porcentual. Si tras la rebaja del veinte por ciento se resta un vale de 10 €, un precio final de 62 € cumple 0,8P − 10 = 62. Deshaz primero lo último: suma diez, obtén 0,8P = 72 y divide entre 0,8. Sale P = 90. Si el vale se aplica antes de la rebaja, la expresión es 0,8(P − 10) y desde 90 € se llega a 64 €.

Escribe el orden antes de calcular. No inventes impuestos, gastos de envío, restricciones de uso del vale o reglas de redondeo que el enunciado no menciona. Aquí solo modelamos las operaciones expresamente indicadas. Dos factores porcentuales puros pueden intercambiarse sin alterar su producto, pero una resta fija no puede trasladarse libremente a través de una multiplicación. Los paréntesis muestran a qué importe afecta cada paso.

Capta el enunciado completo y revisa el primer paso en Eqora

Utiliza ahora Eqora con el ejercicio inicial de 72 €. Coloca la hoja plana, busca luz uniforme y capta todas las líneas relevantes, incluida la frase después de una rebaja del veinte por ciento y la petición del precio original. Evita reflejos y no cortes símbolos monetarios ni porcentajes. Nuestros consejos para fotografiar problemas explican por qué un recorte pequeño puede eliminar precisamente la condición que decide el método.

Compara el problema captado con el papel antes de seguir una solución. Revisa que 72 se interprete como precio final y que la tasa sea del veinte por ciento, no del dos. Inspecciona la primera relación matemática: debería vincular el precio original con el ochenta por ciento restante. Una explicación convincente basada en una lectura errónea sigue resolviendo otro problema. Corrige primero los datos y después vuelve a examinar el razonamiento.

Comprueba la operación inversa y la sustitución. ¿Se establece 0,8P = 72, se despeja P dividiendo y se recuperan 72 € a partir de 90 €? Puedes verificarlo en papel, independientemente del resultado mostrado. Eqora es una ayuda para aprender y una explicación generada puede equivocarse. Ni un tono seguro ni muchas líneas de cálculo sustituyen la revisión de la base, las unidades y los supuestos.

Manos sosteniendo un teléfono sobre una hoja completa en blanco en el mostrador de una tienda de acuarios, sin mostrar la pantalla
Una analogía de captura, no una tarea real ni una pantalla de la aplicación. Apunta al enunciado completo y legible.

Pregunta por la base, no solo por otra respuesta

Una pregunta concreta sería: ¿Por qué los 72 € representan el ochenta por ciento y no el cien por cien? Explica a qué cantidad multiplica 0,8. También puedes pedir que se compare sumar el veinte por ciento de 72 con deshacer una rebaja del veinte por ciento. Estas preguntas apuntan a la interpretación que provocó el error. Pedir solamente una respuesta más corta puede dejar intacta la confusión.

Contrasta la explicación con las dos comprobaciones: 90 × 0,8 = 72, mientras que 86,4 × 0,8 = 69,12. Describe la diferencia con tus propias palabras. Nuestra guía para entender los pasos y no solo las respuestas desarrolla este hábito. Una explicación útil conecta cada operación con un dato y una incógnita; no se limita a enumerar botones de una calculadora. Si no puedes justificar la base, vuelve al enunciado.

Aparta el teléfono y recupera otro precio

Resuelve ahora por tu cuenta: un artículo cuesta 68 € después de una rebaja del 15 %. Encuentra el precio original y compruébalo aplicando de nuevo la rebaja. Identifica el cien por cien, la parte que permanece y la dirección de la operación. No uses el factor del ejercicio anterior porque la situación se parezca. Lo que se transfiere es la estructura del razonamiento, no la tasa concreta.

Queda un 85 %, así que 0,85P = 68 y P = 68 ÷ 0,85 = 80. El precio original era 80 €. El quince por ciento de ochenta es doce, y ochenta menos doce es sesenta y ocho. Si añadieras el quince por ciento de 68, obtendrías 78,20 €, que no supera la comprobación del descuento indicado. La comparación muestra si reconociste la base correcta en el nuevo problema.

Si hubo un error, anota una corrección precisa: el precio final representa la parte restante del total original. En la próxima tarea escribe esa relación antes de consultar una solución. Termina con una frase que indique el precio y el supuesto de una única rebaja. Poder repetir el razonamiento con datos nuevos es una comprobación de aprendizaje más útil que ver dos veces la misma cifra en una pantalla.

Mujer joven adulta con camisa lila escribiendo sola en un cuaderno junto a un acuario, con el teléfono boca abajo
Una tasa nueva pone a prueba la idea: identifica la base, invierte el factor y comprueba hacia delante.

Conviene saberlo

Preguntas sobre esta guía

¿Qué ocurre si el descuento es del cien por cien?

El factor restante es cero. Un precio final de cero no permite recuperar un precio original único: cualquier precio se convierte en cero en ese modelo. No se puede dividir entre cero. Un precio final distinto de cero contradice una rebaja completa, salvo que otra operación indicada lo explique.

¿Basta el precio final si falta la tasa de descuento?

No determina un precio original único. Distintos precios y tasas pueden producir el mismo importe final. Busca la tasa o alguna relación adicional en el enunciado completo, sin inventarla. Una etiqueta en una fotografía o una suposición de la aplicación no reemplazan la información que debe aportar el problema.